Las hembras
Pueden procrear a partir del segundo mes de vida. Su ciclo de celo se repite cada 16 días, siendo el período durante cual la hembra es receptiva al macho y permitirá crianza de unas 8 horas. Tras el parto pueden volver al celo a las 15 horas (celo posparto), lo que significa que pueden estar dando de mamar a sus pequeños y quedarse preñadas al mismo tiempo.
Para una crianza segura y sin problemas, en principio, las hembras deben tener su primera camada entre los 3 y los 7 meses de edad. Si lo hacemos antes de tiempo se retrasará su crecimiento y las crías nacerán frágiles y prematuros, mientras que si cría después de los 10 meses de vida, la pelvis de la hembra podría haberse cerrado y el parto sería tremendamente peligroso.
También conviene saber que poco antes del parto es recomendable dejar a la hembra sola en su jaula (separada del macho o de los demás ejemplares que convivieran con ella) para evitar accidentes con las crías. Aunque la separación puede tener sus consecuencias desagradables (al sentirse sola la hembra puede abortar), conviene correr el riesgo por el bien de la camada.
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